La geografía y la historia mantuvieron a esta hermosa península aislada de los asuntos de la nueva república mexicana, y por esta razón, es que sus manifestaciones culturales evolucionaron de forma independiente del resto de la cultura mexicana, influenciadas por su contacto comercial con Francia, Cuba y la ciudad de Nueva Orleáns de los Estados Unidos de Norteamérica.
Como ejemplo, los yucatecos adinerados que visitaban Cuba trajeron las guayaberas cubanas a la península, teniendo tal éxito entre la población, que Yucatán adoptó esta prenda de vestir masculina y la “nacionalizó” yucateca. Hoy en día, las guayaberas de gran calidad en su confección son contribución yucateca para el mundo.
Un rasgo característico de esta cultura es su pícaro sentido del humor, reflejado durante la celebración de las vaquerías, fiestas celebradas en honor al recuento anual de las de reses y donde los asistentes bailan animadamente una jaranita hasta que alguien grita “¡Bomba!” y procede a recitar un cuarteto picaresco, sello de la identidad yucateca.
Su música, conocida como trova yucateca, deleita a audiencias internacionales y es fruto de la amplia influencia cultural que mencionábamos anteriormente. Sus principales expositores de todos los tiempos son Cirilo Baqueiro, Fermín Pastrana, Ricardo Palmerín, Guty Cárdenas, Pastor Cervera y Sergio Esquivel.
Y con la llegada de la “temporada”, en los calurosos meses de julio y agosto, la tradicional familia yucateca, se lanza a las playas y manantiales del estado para recrearse y descansar en compañía de los más cercanos.
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